7. MEXICA / NÁHUATL

Año estimado de fundación: 1325 d.C.

Localización del territorio Mexica / Náhuatl: Los "mexicas" (anteriormente, aztecas de Aztlán), ocuparon la mayor parte del centro y sur del actual Estados Unidos Mexicanos, o México. Su cultura y domino se extendía desde el poniente del valle de Toluca, abarcando casi todos los estados de Veracruz, Puebla, en el centro, Hidalgo, México, Morelos y en Michoacán, sólo lo que hoy es el Municipio de Zitácuaro.

Libros clave de los Mexicas.

  • Codex Borbonicus.

El Códice Borbónico es un códice mexica de comienzos de la época colonial española, fue realizado en papel amate y plegado en forma de acordeón. Sus hojas miden aproximadamente 39 x 39,5 cm. Estuvo guardado en Monasterio de El Escorial hasta la guerra de la Independencia de México. Después llegó a Francia de forma desconocida y con las primeras y últimas hojas arrancadas. En 1826 fue comprado por la biblioteca de la Cámara de los Diputados de París. El códice debe su nombre al Palacio Borbón, donde se conserva. En el 2004 Maarten Jansen y Gabina Aurora Pérez propusieron cambiar el nombre del códice a Codex Cihuacóatl, en honor a la diosa Cihuacóatl.1

  • Codex Mendoza.

El Códice Mendoza es un códice de manufactura mexica, hecho en los años 1540 en papel europeo. Posterior a la Conquista de México, fue elaborado por tlacuilos mexicas, quienes usaron el sistema pictoglífico antiguo sobre un formato de tipo biombo. Después, un escriba español añadió glosas en escritura alfabética y en español interpretando lo plasmado con ayuda de intérpretes indígenas. Debe su nombre al hecho de que fue encargado por el primer virrey de Nueva España, Don Antonio de Mendoza y Pacheco.

Principales deidades de la cultura mexica.

El historiador e investigador mexicano Rafael Tena Martínez señala la existencia de 15 deidades principales en la religión mexica, alrededor de los cuales se organizan otros de menor jerarquía. Otras fuentes históricas se mencionan hasta 114 dioses, que se dividen en tres grupos: creadores y providentes, de la fertilidad agrícola y humana y del placer, y de la energía cósmica, la guerra y sacrificios humanos, cada un de las cuales tenia un día consagrado. Algunos de los principales dioses son:

  • Ometecuhtli: Ser supremo, cuyo nombre significa en lengua náhuatl señor dual, por encima de las demás divinidades y de las vicisitudes mundanas. Residía en Omeyocán, el lugar o cielo doble. Como dios de la dualidad, remite a la creencia presente en otras culturas (antiguos germanos, IránIndonesia o África) en un ser andrógino, que representa la coincidencia de los opuestos: hombre y mujer, movimiento y quietud, luz y oscuridad, orden y caos. Esta ambigüedad primordial se refleja también en otras figuras mitológicas. En ocasiones se representaba a Ometecuhtli con símbolos de la fertilidad. Se creía que liberaba en Omeyocán las almas de los niños como acto propiciatorio de los nacimientos humanos en la tierra. Dentro de la jerarquía de dioses, a Ometecuhtli le seguían Tezcatlipoca, gran espíritu del mundo, y su rival Quetzalcóatl.

  • Tezcatlipoca: El dios del cielo nocturno, la luna y las estrellas, señor del fuego y de la muerte, una de las figuras más temidas del panteón mexica. También llamado Yáotl (el enemigo); se lo asociaba con las fuerzas de la destrucción y del mal. Tezcatlipoca, 'espejo que humea', era uno de los dioses más importantes. A finales del siglo X fue llevado a las regiones centrales de México por los toltecas.Se le consideraba hechicero y maestro en magia negra y solía aparecer representado con una máscara negra y un espejo de obsidiana en el pecho, donde veía todas las acciones y pensamientos de la humanidad. A través de su influencia, se generalizó la práctica del sacrificio humano: se elegía a un prisionero joven y bien parecido para una vida de lujuria y placer durante todo un año, antes de ofrecerlo en sacrificio en el sexto mes ritual, el Tóxcatl; la víctima, ataviada como Tezcatlipoca, subía a lo alto del templo donde se le abría el pecho y se le extraía el corazón.

  • Tláloc: El dios de la lluvia, el señor del rayo, del trueno, del relámpago y el que hace fluir los manantiales de las montañas, este dios era tan importante como Huitzilopochtli, el dios del Sol, ambos necesarios para la producción y fertilización de los campos. Tláloc, temido por su cólera (truenos y rayos), causa la muerte por medio del rayo o del ahogamiento, aunque también es venerado por su generosidad (lluvia). Se le representa como un hombre con ojos grandes y redondos, de cuya boca a veces salen serpientes. Suele ir tocado con sombrero en forma de abanico y siempre aparece junto a él un instrumento agrícola.

  • Mictlantecuhtli: El dios de la muerte, señor del Mictlán, el silencioso y oscuro reino de los muertos; se asemeja al dios maya Ah puch. Se le representa como un esqueleto, o al menos su cabeza es una calavera. Los mexicas creían en la existencia de cuatro cielos comunicados, a los que se iba ascendiendo por méritos, consiguiendo cada vez un conocimiento más pleno y espiritual hasta llegar a la felicidad eterna. Pero aquellas personas que no habían llevado una vida digna eran enviadas al Mictlán, un lugar en el centro de la tierra en el que el castigo no era el tormento sino el tedio y la inercia. Los mexicas, con el fin de tener aplacado a Mictlantecuhtli, le enviaban regalos suntuosos, entre los que no faltaban pieles de hombres desollados para que cubriera sus huesos descarnados.

  • Coatlicue: Diosa serpiente de la tierra, madre de Huitzilopochtli, de quien quedó embarazada sin pecado, mágicamente, a través de una bola de plumas que cayó sobre ella y quedó prendida a su ropa. Enfurecidos por un embarazo tan extraño, sus cuatrocientos hijos e hijas quisieron matarla, pero los contuvo el mismo Huitzilopochtli, que salió armado del vientre de su madre. Representa lo maternal en su doble significado: nacimiento y muerte, fecundidad y voracidad.

  • Quetzalcóatl: Identificado con una Serpiente Emplumada representa un símbolo de la muerte y la resurrección, así como patrono de los sacerdotes. La divinidad opuesta, dentro del dualismo de la religión tolteca, era Tezcatlipoca, dios de la noche, del cielo nocturno. Se creía que había vencido y expulsado a Quetzalcóatl desde su capital, Tula, al exilio, desde donde, según la profecía, regresaría por donde nace el sol como un personaje barbado y de piel blanca.

  • Tlazolteotl: Diosa de la inmundicia y de la basura -según el significado de la palabra náhuatl que la nombra del poder que subyace en todas las formas de impureza. Se la asociaba con la hechicería y la purgación de las faltas. Era intermediaria de los penitentes ante el dios Tezcatlipoca, cuyo nombre significa ‘espejo que humea'.

 

 

Breve descripción de la religión Mexica.

La religión mexica era una especie de politeísmo y sincretismo. Tenia puntos de contacto con el dogma católico. Creían en la caída del primer hombre, en el pecado original y en la regeneración por medio de abluciones que recuerdan el bautismo. Consideraban que la especie humana había sido arrojada a la tierra por castigo, y en sus oraciones imploraban la misericordia divina. Entre los objetos de su culto figuraba la cruz, que encontraron los castellanos en Yucatán y en otras provincias. Los mexicas tenían, además, la confesión, que los purificaba de los crímenes anteriormente cometidos; y en una ceremonia semejante a la eucaristía, en que los sacerdotes distribuían a los fieles prosternados los fragmentos de una imagen del dios.

La moral que enseñaba la religión mexica era generalmente pura. Sus oraciones revelaban sentimientos de una caridad sincera, el perdón y el olvido de las injurias, y el propósito de inspirar la benevolencia hacia el prójimo. La poligamia no era admitida más que para los jefes. Las mujeres ocupaban una condición social muy superior a las civilizaciones asiáticas de su tiempo, estando presentes hasta en las funciones sacerdotales. Había sacerdotisas, pero no tenían intervención alguna en los sacrificios.

Cuando los misioneros españoles comenzaron a imponerle las creencias religiosas cristianas a los mexicas se sorprendieron por la similitud de la religión mexica con la cristiana. Supusieron entonces que el Evangelio había sido predicado en América por los apóstoles, y que aquellas prácticas nacían de las doctrinas de su predicación confundida con el paganismo. Algunos escritores han pensado que ella habían sido importadas del viejo mundo por los primitivos pobladores de América. A pesar de sus semejanzas al cristianismo, la religión mexica también tenía grandes diferencias las cuales eran reflejadas en la esencia del dogma y en los sacrificios humanos.

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