2. LAS CRUZADAS CRISTIANAS DEL SIGLO XI

Las “Cruzadas” comenzaron por motivos de “mesianismo” y políticos cuando el Papa Urbano II, al haber recibido numerosas súplicas de ayuda por parte del Imperio Bizantino, (los cristianos bizantinos habían sido derrotados por los Selyúcidas en la batalla de Manzerik, en 1071), indica que el peregrinaje a Jerusalén curaba todo y era una vía para llegar al paraíso.

El Papa Urbano II citó un Sínodo de Arzobispos en Clermont, Francia, en el año 1095. Al terminar su alocución, el Papa Urbano II cita el Evangelio: “renuncia a ti mismo, toma tu cruz, y sígueme” (Mateo 16:24). El más destacado incitador fue el Monje Pedro Ermitaño.  La Primera Cruzada se divide en una parte inicial, “de granjeros”, que no logró el cometido de recuperar Jersusalem, y una segunda parte, en donde llegan los Príncipes europeos y avanzan, desde Constantinopla hacia Siria, conquistando las tierras cerca del Mediterráneo y  creando el Principado de Antioquía. Desde Antioquía se dirigieron hacia Jerusalén, conquistándola el 15 de Julio de 1099.

En su paso por Europa, así como durante las luchas por la conquista de las tierras que defendían los ejércitos enemigos, los cruzados realizaron terribles matanzas y actos sanguinarios brutales que no respetaron ni a sus propios paisanos (rebeldes que se habían unido a los musulmanes), así como, judíos, musulmanes, mujeres o niños. Los musulmanes vieron esta brutalidad como una clara muestra de la inferioridad moral y espiritual de los cristianos.

Referencia:

https://core.ac.uk/download/pdf/193643527.pdf

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